…las formas imperfectas de su anatomía, el constante crepitar del viento sobre sus cabellos, que se iban anidando en un forma fractal, el resonar de sus caderas, el movimiento de sus senos y el constante jadeo de mi aliento sobre su nuca iban formando las notas de una sinfonía lasciva y rojiza.
No podía recordar como había llegado, sin embargo esta palpitación casi taquicárdica, me había bajado de un golpe a la realidad, o al menos a lo real que podría ser esta situación. No podía concentrarme en reconocer el lugar, la luz apenas si bordeaba los objetos, parecía ser una bodega, la corriente de aire helado envolvía los cuerpos que, sin embargo, no perdían su calor, los olores del lugar apenas imperceptibles para un olfato ocupado en el carnaval de fragancias que arrojaba su cuerpo, - ¿quién era ella?- y sin embargo una ventana, sin vidrio, dejaba caer la luz de la luna sobre su costado izquierdo, revelando de entre las sombras sus costillas, la mitad de su hombro, y su cuello – oh su cuello – que formaba un vértice sensual entre el nacimiento de sus hombros y el borde entre la luz y la sombra.
Ventana, afuera, luna, el viento arrancaba los dinteles de alguna casa cercana… entrepierna, adentro, luna, se derramaba su escencia, y resbalaba sin perder su calor… ventana, afuera, luna la noche se había poblado de estrellas… entrepierna, adentro, luna, su sangre corría tan aprisa como podía rosando las paredes internas de sus venas… ventana, afuera, luna, ahora estoy en la luna, sentado mirando el mundo tan diminuto…. entrepierna, adentro, luna, ahora estoy corriendo por sus venas, mirando el mundo tan diminuto… me he vuelto dividir…¿ quien soy realmente?...
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