… he vuelto a escupir un demonio, lo he mirado, y m ha pareció obsceno. Es una ridiculez toda esa tinta derramada, tantas móleculas para formar una puta letra, una frase sin sentido más.
Acribillando de soledad al diferente, al corazón helado, a los ojos que la miran, una frase, un demonio. Quemo el papel, quemo mis demonios, nadie lo sabra…
Estoy tan harto de ser yo, tan cabreado con este puto cerebro… mi cerebro?? No, son mis manos, estas putas manos, me las voy a cortar. Estas manos, escriben demonios, déjenlos dormir en paz, que nadie quiere leerlos. Al menos yo no quiero, quiero dejar de eyacular fantasmas en todos mis escritos.
Mis manos?? No, son mis ojos, estos ojos podridos de tanto engañarme, estos ojos que debería reventármelos, clavarme este maldito esfero… tal vez no sea yo, tal vez sea este esfero, tal vez me conoce más que yo mismo. Pero aún así quien mierda le ha dado permiso de decirme quien soy, quien mierda ha expuesto mis demonios desnudos frente a mis ojos voyueristas.
No quiero saber quien soy, no quiero leerme, pero esta cabeza esta tan llena de demonios, debería abrirme la cabeza, como si fuera una exquisita sandia, todo sería tan rojo.
Es este demonio de tinta, esta frase tan sincera la que me inspira a pensar en el suicidio otra vez. Que hermosa frase, que lindo este dia de colores – es de noche cabron – todo lleno de nubes y parajes hermosos, de cascada cristalinas – es sangre roja – no es sangre, es una sandia, que linda sandia.
Yo no escribo para que me leas, yo estoy purgando mis demonios, quiero poblar tus valles con mis pesadillas, quiero llenar tu vientre con mi saliva, quiero saber que todo esta explotando dentro de ti, quiero que la noche se nutra de tus frutos, mamar de las ubres de la luna, y lamer tus senos por pura pasión. Quiero que seas la luna, quiero que explote este sol, quiero que tu piel quede cubierta de la oscuridad, para quitártela despacito. Pero no eres mas que una frase, un demonio muerto sobre el papel, desnudo, húmedo, te ves tan tierno, pareces un niño dormido, un infante que ha nacido muerto, todo lleno de sangre y placenta. Pero moriste dentro, yo te esperaba, pero moriste dentro. Y ahí mismo se pudrió, en mi cerebro, embotado por mis pensamientos, se acurrucó en una pared de la piel interna de mi cabeza, y ahí se fundió con mi carne, un capullo de sangre lo cubrió y se fundió con mi cerebro, y nunca fue escupida por estas absurdas manos.
Estas manos que purgan mis demonios, que son unas exorcistas, unas asesinas. Estas manos que han amado y han matado, estas manos que no han hecho nada, estas manos que se niegan a ahorcarme, a apretar el gatillo frente a mi. Estas manos desleales y traicioneras, que aman recorrer tus caderas, y ahora t extrañan, y q extrañan, también, lo que nunca llegaron a tocar.
Duerme tranquilo que en mi cerebro no estarás más, por que yo t di vida y por eso te encerre, pero ahora eres un frase más, un sinsentido más.

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