sábado, 6 de febrero de 2010

...viaje de entrada...

…ya pronto todo habrá acabado, al menos eso parece, al menos eso parece ser lo que espero. No sé si es la muerte que se acerca o simplemente me he estado vaciando de a poco. Parece, pues, inevitable pensar que todo está llegando a su fin, de una forma determinista podría decir que si el desprendimiento continua el curso que lleva llegará, sin duda alguna, al punto donde todo lo que constituía a este ser este tan desparramado por las calles que a duras penas se podrá reconocer un indicio de algo parecido a humanidad. También existe la otra cara de la moneda, la que no va con mi modo de pensar pero que sin embargo suele aparecer en los momentos de mayor encierro mental, y es la que, al contrario de la lógica, sugiere un efecto-causa, como un destino o algo parecido. Si es que fuera así debería existir razón predestinada para que de a poco haya ido perdiendo los últimos rezagos de mi naturaleza. Y puede ser, en el mejor de los casos, que la parca me ha estado vaciando para que el bulto no pese tanto…. Ya pronto todo habrá acabado…
…otra noche más que lo volví a intentar, pero tal vez la presión de hacerlo bien es lo que me mantiene bloqueado… Me senté… las luces tenues del lugar arrojaban una rojiza velada… las risas… la música… las cervezas… unas chicas danzaban, de manera grotesca cerca de la barra, parecían querer que alguien se les acercase para poder rechazarlo… las sombras que yo veía parecían disfrutar la velada, era gente buena, eran amigos… y sin embargo, una vez más me encontraba sentado distante.
…otra noche, moviéndome por inercia, llegamos al bar, en un grupo de por lo menos 15 personas, de la cual yo debía ser amigo de 5 o 6 de ellas, a las cuales había saludado con total naturalidad, con cierto aprecio y un par de abrazos a algunas de ellas, entre las que no conocía figuraba una cara que me parecía familiar, y en gran parte me atraía aquellas facciones felinas mezcladas con la rudeza de haber crecido en la calle, nadie se preocupo por presentarnos, yo no m preocupe por saludar, sin embargo aquel juego de esquivar miradas, de posicionarnos muy cerca y evadirnos nos hizo saber que aquel sentimiento de familiaridad era mutuo. Tal vez alguna otra noche sabré quien eres, tal vez alguna otra noche sabrás quien soy…. O tal vez para ese entonces ya habré desaparecido…
Me senté en el suelo, arrimado a la pared, desde mis perspectiva todos parecían sombras, por el contraluz de aquella iluminaria vagamente envuelta en celofán rojo. Desde mi perspectiva todos parecían altos, y un olor a cerveza y humo inundaba la habitación, me distrajo el ventilador, en este punto me encantaría escribir que aquella espiral en movimiento tenía un efecto hipnotizante que me obligaba a observarla por horas, pero no era así, simplemente fue lo primero que vi y mis ojos se quedaron viéndolos sin mayor preocupación de si debían hacerlo o no. Las chicas que bailaban en la barra decidieron hacerlo delante mio, y se interpusieron entre el ventilador y mis ojos, obstruyendo mi visión, voltee a ver a mi lado y ya no m encontraba solo estaba dentro de un grupo de gente.
Al principio tuve que hacer las merecidas explicaciones – no, tranqui me encuentro bien, solo no tengo mucho de que hablar – eso solía ser suficiente. El contacto con las piernas ajenas, una risa de alguna broma, agradecer a quien te proporciona la cerveza, quedarse callado, a veces escuchar la conversación, volver a agradecer por la cerveza, otra vez quedarse callado, responder las preguntas sobre mis ocupaciones y alguna que otra situación sentimental o familiar, y volver a quedar sin palabras, sin nada que contar sin nada que responder, volver a quedarse en silencio. Hasta que llega la pregunta de todas las noches, ya la conoces y cada vez te arroja al mismo lugar – por qué no compartes? – y es recién ahí cuando te das cuenta, otra noche más, lo juro que lo intente, pero es imposible, ya no queda nada que contar, ya es imposible tener contacto con alguien fuera de mi por más de 5 minutos. Cada vez hay menos de mí, cada vez m encierro más, pronto no habrá nada, ni siquiera los amigos más cercanos tendrán nada interesante que ver en mí.
Y las dudas empiezan a crear un muro de nuevo hacia mis adentros, la misma pregunta m vuelve a arrojar al mismo lugar, y abro los ojos, no hay nada, estoy solo, soy solo una sombra parada en la nada, una vez más, ya no m interesa todo lo de fuera, de nuevo me encuentro encerrado en mis adentro, mi cuerpo responde y sonríe a la gente, pero yo ya no m entero, y empiezo a caminar en la nada, buscando un recuerdo un algo, pero no hay nada, aquel blanco sin fin es mi cerebro, y no hay nada, y pronto me desvaneceré yo también. Empiezo a desintegrarme, tal vez hay viento aquí dentro, sí, esto debe ser viento, y yo debo ser una estatua de sal caminando en su contra, desintegrándose una vez más, y en medio de la nada, un abismo…ya pronto todo habrá acabado...

perrock

ramiro estrella

1 comentario:

majo dijo...

chevere, yo creo que muchos nos hemos sentido asi, dificil expresarlo.....